lunes, 18 de febrero de 2013

Hábitat




Hábitat

La casa sacude silencio
Y un murmullo de autos aletea.
Despierto donde hoy se riegan
Un gato y un chancho de mentira,
Junto a un perro animado y verdadero
Y a otro petrificado que aún resiste
Sosteniendo el perfume de vainilla
Y las florcitas de plástico con los dientes.
Los espectros vagan por las noches
Y se esfuman con la mañana,
Transformándose en objetos
Que suenan a algo impropio
Para darme otras señales.
Las luces que me gustaban
De a poco se fueron quemando,
Y atónita la puerta
Ya despliega dos salidas
Que no asombran más a nadie.
Restos de un lugar sagrado
Que contiene la carga ensombrecida
Y encierra veranos de los buenos.
No hay aire que renueve el viento
Ni maderas que no estén ahuecadas,
Perdura una voz desde hace mucho
Sin evitar que la mística se oxide.
La lámpara me mira violenta
Increpándome al afuera.
Pero resulta que es negra y borracha,
Y que el fino bracito se le cae
Cada vez que la enderezo.


domingo, 17 de febrero de 2013

J y C




J y C

Jesse y Celine,
Ausencia y agonía en la distancia.
Destinados a ser y a no ser, y viceversa.
El amor en la intensidad de lo imposible,
Aniquilados y arropados en el recuerdo de ese día.
Son 1995 y ya no lo serán nunca más.

Todo estaba por suceder en sus veintes.
Iban a conectar con mucha gente –pensaban–,
La vida les deparaba pilas de mágicos sucesos
Como la unión de ambos en ese tren:

Conocí a un chico con hermosos sueños,
Pelo grasiento, ojos azules y labios rosados.
Me dejó atrapada en el tiempo.
Me tenía desde antes de tenerme
Y me tiene para siempre.
Temía que mi rareza lo espantara,
 Pero nunca lo hubiera lastimado.
Solo podía lastimarme a mí misma.

Qué hubiera sido de ellos si en los noventa
 Ya se hubieran inventado las redes sociales,
Si se hubiesen ahorrado el desencuentro
Seis meses después de la primera vez.

Yo solo quería parecer un fantasma,
Un ser anónimo que vagaba
Para evitar volver a casa.
Pero me encontré con un ángel blanco
Que me dijo que todo iba a estar bien.
Era muy inteligente, apasionada y hermosa.
Creo que todo lo que le dije sonó tan estúpido.

Qué hubiera sido de ellos
Si C le hubiese podido avisar que no iba a ir,
Que su abuela había muerto ese mismo día.
Si no hubiesen tenido que esperar nueve años
Para volver a verse, esta vez en París:

-¿Por qué no estuviste en Viena? Todo hubiese sido tan distinto.
 -Nos hubiésemos terminado odiando, eventualmente.
-¿Cómo? ¿Como nos odiamos ahora?
“El pasado es el pasado.
Tenía que suceder de esa manera”.

El libro que los cuenta
Los cruza en los inicios de sus treintas.
Moldeados por el Tiempo,
Conservan las mismas médulas.
-Nene, vas a perder ese avión.
-Lo sé.
Si se aferran a esta oportunidad,
¿Podrán aprovecharla?






jueves, 7 de febrero de 2013

Incondicionales




Incondicionales

Punza hasta lo más hondo,
Aún sospechado y predicho.
Lo anunciado toma fuerza incontenida
Y la atiende sacudiéndole la cara
Para arrebatarle lo último.
Despierta, recién pudo hacerlo hoy,
Y encuentra a esos ojos pequeños
Que la observan, sentaditos,
Esperando lo de siempre.
¿Se verá, desde el programa que accede
A lo más recóndito de la Tierra,
Que está juntando el corazón con las manos
Para retribuirle algo
A su inmensa presencia?



martes, 29 de enero de 2013

Mesengeriano is not dead




Mesengeriano is not dead

Muere el mesengeriano,
De a poquito agoniza mi ventana
Y cada vez se cuelga más para iniciar.
Está lentito, pobre, es que viene cascoteado por las ciberbestias,
 Que son tan demoledoras como Ivan Drago con el gran Apollo.

El único puto servicio que uso para chatear
Con mis veinte putos contactos.
Capaz que, con suerte, llego a treinta.
Limpié la lista el otro día
Y saqué a los difuntos y a los forros.
Quedaron pocos, se ve a la legua.
Me chupa. Pocos, pero de lo mejor.

Lo acotado que tengo de tecno
Se ve quebrantado por un grupo de genios futuristas
Empeñados en cagarme las charlitas cotidianas y gratuitas
En las que arreglo encuentros posta.

No quiero al endemoniado finbuc,
Con esos perfiles del orto
Que alardean inventos hechos a medida
En interminables muros, más reales que virtuales.
Ni quiero al insuficiente y adictivo pájaro carpintero,
Que te quema la bochita
Con sus ochocientoscincuentamilmillones de seguidores al cuadrado.
¿Qué podés comunicar de interesante?
“Buenas! Me estoy clavando una medialuna con café con leche mientras meo
la pared del baño y escribo mi nombre en mayúscula. Día muy agitado, eh!”
-Me pasé con los caracteres, ¡mecagoenSatanás!-
Ni quiero toda la pedorreada de redes sociales que me acosan
Para que me una a ellas con supuestos tentadores mensajes de gente
Que nunca en su fucking life me escribió nada.
Eso, acá y en la China, es publicidad engañosa:
“¡Los voy a denunciar a Defensa del Consumidor Virtual,
Pedazodecornudosmanipuladores!”, diría Violencia Rivas.

¿Todo el mundo está tan al dope
Para postear, comentar (¡comentame esssta!), poner merecontraremilregusta,
Y simular felicidad?
No les creo un carajo.
Váyanse con su (sub)desarrollo a la reconchadelalora.
Yo seré retro, ochentosa, antiprogreso, rústica
Y, capaz, un poco locademierda.

Pero, te pregunto, si la mina (o el flaco),
 Vive en Moreno –no en Neptuno- y vos en Ramos –no en Saturno-,
¿Por qué paja no se juntan -en Ituza, ponele, para hacerlo equitativo-,
 En vez de colgar fotos muy pro y escribirse giladitas calentonas en mensajes privados,
Que no se consuman nunca?
Y, de paso, se ríen, se tocan, se besan,
Se hablan cuerpo a cuerpo, ven si hay onda y capaz que garchan.

No quiero conocer gente online,
Agregar a los hijosdemilputa de mis ex,
Ni reunirme con mis viejos compañeros de colegio.
Quiero mi mesengeriano sin fusiones con esquipe aninteligentt,
Porque, capaz, en un tiempo, termina convirtiéndose en Skynet.





martes, 22 de enero de 2013

Poema de una muerte anunciada






Poema de una muerte anunciada

Tan Demi y tan Ashton,
Entre lo feliz y lo imposible.
Él más Ashton, así de hermoso,
Yo menos Demi, pero así.
Sentir, conectar, anhelar, se puede.
Poseer, solo un poco,
Un rato, un turno, la noche.
Mis deseos, diez años –rebajando– más pensados,
Los de él, diez años –redondeando– menos vividos.
Ahí la nada y la distancia.
Perdura la intersección
De dos conjuntos distintos que se atrajeron.
Coloreó su parte cada uno:
Con cada trazo, en cada tiempo.